Ahora me he dado cuenta que
el dolor no vale para nada. No merece la pena estar triste, la soledad no es la
solución. Intenta pintar una sonrisa y hablaremos. Hablaremos de amor hasta que
salga el sol, pero para ello tienes que ser feliz.

Dedos que rozan mis suaves labios recién pintados dejando en ellos el intenso rastro rojo
